Análisis Samsung Galaxy S II | Juegos Android, noticias, análisis y artículos

viernes, 23 de septiembre de 2011

Análisis Samsung Galaxy S II

Venir a hablar de las bondades o defectos del Samsung Galaxy SII a estas alturas puede parecer un poco innecesario, pero te voy a dar dos razones para que siguas leyendo. La primera es que todo el mundo se volvió medio majareta en su lanzamiento, y la carrera de los medios por sacar la cabeza entre los millones de análisis hizo que la imagen del smartphone quedara algo distorsionada, producto tal vez de que la sangre estuviera concentrada más abajo de lo periodísticamente recomendable, salvo que seas de la industria del porno. La segunda es que vamos a analizarlo también como terminal para jugar, que de eso va este blog al fin y al cabo. La tercera es porque somos así de absurdos, pero eso ya lo sabías. O deberías.

Una vez captado tu interés, querido lector, pasaremos a intentar responder la pregunta que muchos se llevan haciendo en los últimos meses. ¿Es el Samsung Galaxy SII el mesías del mundo Android, capaz de catapultar a éste sistema operativo al frente mediático, dividir las aguas del mar Rojo y hacer que las mujeres se lancen ardientes de deseo sexual a tus brazos con solo mostrarlo en público? Puede, casi seguro y rotundamente no, en ese orden estricto. Pero no te quedes ahí, pasa para adentro que lo desglosamos.

Samsung Galaxy S II como teléfono.

El Samung Galaxy SII, con matrícula I9100 en estas tierras, destaca a primera vista por dos aspectos muy notorios, su gigantesca pantalla de 4,3" y su anoréxico perfil de 8,49 milímetros. En la parte inferior encontramos una entrada microUSB y el micrófono, en el flanco derecho el botón de encendido, en el izquierdo la tecla de control de volumen y el indispensable orificio para colocar el colgante de Hello Kitty que te venía en la Nocilla y en la parte superior la entrada jack de 3.5 milímetros para los auriculares y manos libres. Si lo miramos de frente veremos la cámara frontal de 2 megapíxeles para videollamadas o hacerte fotos posturonas de forma eficiente y los botones situados en la parte inferior. El botón central es el único físico y hace las funciones de inicio. Flanqueando a éste se encuentran dos botones capacitivos, el de menú y el de atrás. Todo ello coronado por la anteriormente mencionada pantalla Super Amoled Plus de 4,3 pulgadas con tecnología Gorilla Glass para evitar dolorosos arañazos y frenéticos aporreamientos. Si le damos la vuelta, nos encontraremos con una cámara de 8 megapíxeles con flash LED en la parte superior y un altavoz en la parte inferior derecha. Sus 116 gramos de peso son gracias a una construcción enteramente de materiales plásticos, pero que en ningún momento confieren un aspecto barato o débil.

A diferencia de lo que todo el mundo alaba, yo hubiera sacrificado un poco de grosor en pos de una ergonomía algo más amigable ya que, incluso con mis dedos de hombre de metro ochenta y pico, cuesta un poco acostumbrarse a agarrarlo de forma adecuada.

Si miramos debajo del chasis, encontraremos una batería de 1650 mAh que tiene que alimentar un procesador Samsung Exynos de doble núcleo a 1.2 ghz, con 1 gb de memoria RAM y 16 gb de memoria interna, ampliables mediante MicroSD otros 32 gb más. Al control de los gráficos encontramos el procesador ARM Mali-400.

En el tema de la conectividad va muy bien equipado, con Wi-Fi a/b/g/n, Bluetooth 3.0 y A-GPS, aunque echo en falta un puerto HDMI para no tener que tener que pagar por un cable adicional cuyo precio parece que haya sido fabricado exclusivamente para ti. La caja, la cual parece imposible que contenga al terminal por su reducido tamaño, contiene unos manos libres, un juego adicional de repuestos de goma para los auriculares, un cable para la conexión con el ordenador y un cargador de cable fino que me retrotrae a los nefastos cargadores Nokia y su mas que discutible durabilidad.

La calidad de las llamadas es excelente a pesar de no contar con un segundo micrófono para la cancelación de ruido. Tampoco es que vayas a conseguir captar las psicofonías de la casa de la sierra de tu prima, pero tiene calidad más que suficiente para mantener una conversación con éxito. Su gestión de la cobertura es más que aceptable, aceptando la red HSPA+ de hasta unos generosos 21 Mbps de velocidad.

Samsung Galaxy S II como smartphone.

Tras salir de la caja, la versión de Android que nos encontramos es la 2.3.3 Gingerbread, vestida con la interfaz de Samsung TouchWiz. Ya arrancándolo nos damos cuenta del poder que esconde, dada la velocidad y la soltura con la que se mueve. Android nunca se había visto tan fluída, pasar de una aplicación a otra se hace sin que ni siquiera pestañee e incluso juegos de gran tonelaje no son obstáculo alguno para volver al escritorio en centésimas de segundo.

La intefaz TouchWiz es un poco ni fu ni fa. No te vas a volver loco de placer al utilizarla, pero tampoco echo de menos la interfaz original. El único gran pero, y que debe ser subsanado ya, es la imposibilidad de organizar alfabéticamente las páginas de aplicaciones. Estoy comprando el alfabeto por fascículos y no se qué hay mas allá de la letra m.

El volumen es alto y claro, con una respuesta media en las frecuencias graves y no chirría en los agudos. El sonido en auriculares es bastante bueno, y activando el modo SRS a la hora de poner una película se agradece bastante. Cabe aquí destacar de nuevo el trabajo de fuerza bruta que exhibe el procesador, utilizando películas en definición astronómica y pudiendo reproducirlas sin salto alguno. Es más, puedes arrastrar el dedo por el control del tiempo y la película nunca se traba. En este aspecto, simplemente impresionante.

Cuando llega la hora de usar la cámara, las sensaciones son positivas. 8 megapíxeles y un flash LED son suficientes para hacerte una alfombra con tu careto, pero tampoco es perfectamente nítida. Aún así, es un buen sustituto para dejar la cámara de bolsillo en casa para fotos triviales. La camara de vídeo, capaz de grabar hasta en Full HD 1080p, consigue muy buenas tomas y visionarlos después en un telévisor que cuente también con dicha tecnología es muy convincente.

El gran inconveniente del Samsung Galaxy SII es que las revoluciones de su procesador son directamente proporcionales a la temperatura que alcanza. Sé que todos los smartphones tienden a sobrecalentarse, pero creo que éste es en el que se hace más notorio, tal vez debido al reducido grosor. No sólo sustituye a tu cámara de fotos y tu reproductor multimedia, también va a reemplazar al mechero de tu coche.

Samsung Galaxy S II para juegos.

Tras tantos dimes y diretes con la potencia de Exynos y de Mali, añadido a la existencia de otro modelo con Nvidia Tegra 2, tenía bastantes dudas sobre si Samsung había optado por una combinación ganadora o no. ¿Se ha resuelto la duda? En parte.

Dejando los miembros en las braguetas y la regla en el estuche, lo cierto es que Nvidia ha hecho un gran trabajo consiguiendo exclusividades y versiones específicas para su chip gráfico. Que si el modelo lanzado en España debería haber poseído este procesador para conseguir una popularidad aún mayor o esperar para demostrar su potencia de cara al futuro, sólo lo podemos esperar para comprobarlo pero, para un jugón como yo, hoy por hoy hubiera preferido Tegra 2 en sus tripas.

Se ve que todavía los programadores están cogiendole el tranquillo a Exynos, a tenor de las patadas que me mandan al escritorio los juegos en ocasiones aleatorias pero desgraciadamente más frecuentes de lo que me gustaría. Me gustaría que Samsung deslizara algunos de esos millones de machacantes que se está embolsando con la venta del terminal y consiguiera que alguna desarrolladora diera cuenta de su potencial, porque puede que mas de uno se mee en los pantalones. Cuando todos esos desaires no ocurren y el Samsung Galaxy S II ruge, todo se convierte en un esplendoroso espectáculo audiovisual. Todo es exhibido con una fluidez cuasi mágica con unos colores vivos y unos tiempos de respuestas instantáneos. Nada de lag, temblores o espasmos. Exynos orquesta todo con mano de hierro y no deja ningún frame rezagado. Ese magnífico matrimonio de procesador y pantalla consigue que se disfruten por igual juegos en 2D coloridos que intensas carreras poligonales.

¿Es ahora mismo Samsung Galaxy S II la mejor opción del usuario Android jugón? Para mi, sí, salvo que exijas por decreto ley controles físicos. A pesar del empuje comercial mayor de Tegra 2, de poder calentar con el los restos de pizza de anoche y su acabado en plástico, su pantalla, su doble núcleo y el perfecto conjunto que suman hacen que, hoy por hoy, sea indiscutiblemente el mejor smartphone sobre la faz del planeta. Y me refiero a todos, todos.